En una tribu prehistórica, Mog es expulsado por su propio hermano Toruk por ser demasiado débil, torpe e inútil según los estándares de su comunidad. Solo y humillado, Mog se enamora de Luma, pero ella elige a Toruk. En su intento desesperado por convertirse en alguien que no es, Mog aprende que el problema nunca fue ser insuficiente, sino intentar ser otra persona. Con la ayuda de Kala, encuentra por primera vez un sentido de pertenencia que no depende de la aprobación de los demás.
La pieza usa el lenguaje físico y la comedia absurda para hablar de masculinidad, pertenencia y la trampa de compararse. El mundo cavernícola es un espejo deliberado: sus lógicas ridículas son exactamente las nuestras.
Al escribir Huga Buga, pensé en algo que solo haga reír a la gente y personajes que se presten para eso, así llegué a los cavernícolas, pero la dramaturgia es muchísimo más que eso y me tocó aprender un poco de este mundo. Me siento muy contento con el resultado. Siempre el sacarle una risa a alguien será lo que más me cura a mí.